sábado, 22 de septiembre de 2007

lo q es ser un hombre lobo

Más allá de los cambios meramente formales, no hay explicaciones correctas que dar a la hora de volver. Da igual si el que lee estas líneas se ha estado pasando por aquí los últimos meses esperando quijotescamente que yo volviese a actualizar o si, por el contrario, ha pasado completamente de estas líneas alegando mejores cosas que hacer. El caso es que, al final, uno se da cuenta de que todavía no ha llevado al límite la paciencia de sus semejantes.
Durante los últimos meses (más o menos a partir de mayo) había dejado de actualizar esta página y me había volcado en su blog gemelo, quien poco a poco se había convertido en mi marca de identidad en esta inmensa fritanga de páginas que nacen, engordan y mueren. Muy a pesar de las satisfacciones egocéntricas que me haya proporcionado (que han sido y son muchas) sentía que se quedaban varias cosas en el tintero, y ahora que he recuperado el pulso para escribir de forma regular, el momento para resucitar Lobohombre Riera ha llegado finalmente. Sin embargo, no lo hace de la manera esperada.
Para empezar, lo obvio: quien lee esto seguramente habrá notado todo lo que ha desaparecido, desde la figura del gatito (no me lo he cargado yo mismo, sólo se lo he dado a mi simpática Boa Constrictor Charlie) hasta la lista de los enlaces, incluyendo mi premio al Mejor Blog de la Historia de la Humanidad, que ahora yace en mi armario. La idea es que todos estos elementos comiencen a volver poco a poco, así como el nuevo diseño que una mano amiga me está ayudando a preparar. Mientras tanto, queda la inconsistencia de unos textos que a menudo no son muy razonados y casi nunca re-considerados.
Precisamente ha sido el tema de los textos una de las principales razones de mi semi-retiro, no solamente por la inevitable llegada de ese momento en el cual muy acertadamente me di cuenta de que lo que escribía era una mierda, sino también porque estaba intentando dar una trascendencia que resultaba del todo inapropiada. Esta nueva versión de la bitácora, por lo tanto, se definirá como lo que toda bitácora en el fondo es: el mayor monumento posible a mi EGO (sí, con mayúsculas, porque soy tan egocéntrico que ni siquiera puedo poner minúsculas a esa palabra). Aquí no van a encontrar disertaciones ni "opinologías" sobre los diferentes quehaceres de la realidad venezolana, española o de donde sea. O quizás sí. Eso es lo bueno que tengo, que puedo cambiar de criterio cuando me de la real gana y aún así seguiré teniendo razón. Y los que no lo crean así, bueno, se equivocan, eso está más que claro.
Antes de despedir este post de transición, sin embargo, es necesario colocar aquí un pequeño homenaje al hombre que lo inició todo, aquel que me inspiró a escribir esta página que ahora (muy apropiadamente) recibe el colofón de "La Venganza". Por desgracia sólo podrán ser receptores de este homenaje los angloparlantes (no lo he conseguido en español por más que lo he buscado), pero sólo dura un minuto, así que no duden en verlo porque lo deja todo bien claro.

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