La historia del famoso graffiti "Muera el Roto Quezada" se debe a una experiencia del dibujante ocurrida en 1949. Pepo, su esposa y cuñada fueron invitados a comer en el casino del Club Militar. Ambas mujeres fueron al baño, dándose cuenta a su regreso de la perdida de sus carteras, encontrándolas vacías a los pocos minutos. Pepo fue a reclamar al gerente del club, el Mayor de Ejército Washington Quezada. Este no se hizo responsable de la pérdida de la cartera, ademas insultó a las mujeres diciendo "muy poco crédito me da, esa es una excusa típica de mujerzuelas que llegan a este lugar". En venganza, Pepo decidió crear chistes del militar en la revista: Creó al perro Washington y cada vez que el perro orinaba, aparecia el letrero de "Muera el roto Quezada". El mensaje derivó en otros como “Quezada Felón”, “Hoy fusilan al Roto Quezada”, etc.
Según las palabras de Pepo: "Recuerdo que una vez llegó a mi oficina un conocido de ambos, y me dijo que don Washington Quezada había muerto. Que no siguiera molestando. Yo por respeto decidí borrarlo un tiempo, pero cuando me enteré de que este diablo estaba vivito y coleando, arremetí. Por un amigo supe que lo habían trasladado al Hospital Militar a cargo de la alimentación de los enfermos. Coincidió esto con la época en que desapareció la carne en el hospital. Entonces reinicié mi descarga contra el "Roto", titulando con grandes letras en "El Hocicón, diario pobre pero honrado", que "el roto se había comido toda la carne de los enfermos".
El desagravio desapareció de la revista en la segunda mitad de los ochentas con su internacionalización, y la petición formal de la hijas de Quezada de terminar con la venganza.
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